Es difícil no derrumbarse interiormente ante la mirada de un niño. Este pide ayuda, su rasgos marcan desesperación. Observas pero no logras descifrar su problema, aunque sabes que es evidente. Tan evidente que te resulta desolador. Brotan lágrimas de su rostro, no son húmedas. Son trozos de ramas secas.
Actividad de taller en invierno/primavera
Hace 1 semana
1 comentario:
anda, lo has hecho tu?
Publicar un comentario