Es difícil no derrumbarse interiormente ante la mirada de un niño. Este pide ayuda, su rasgos marcan desesperación. Observas pero no logras descifrar su problema, aunque sabes que es evidente. Tan evidente que te resulta desolador. Brotan lágrimas de su rostro, no son húmedas. Son trozos de ramas secas.
Taller cerrado en Agosto
Hace 3 semanas
1 comentario:
anda, lo has hecho tu?
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